Componentes estratégicos para la validación masiva de facturas electrónicas en LATAM

Freddy Mercado 9 de marzo de 2021 Análisis de la industria

facturación electrónica-LATAM

Mientras que Brasil y México han liderado la adopción de la factura electrónica, desde su inicio hace poco más de 20 años, el resto de la región en América Latina (LATAM) avanza a pasos cortos, a un ritmo que podemos calificar sin temor a equivocarnos como lento.

Los recientes acontecimientos relacionados con la pandemia han llevado a muchas empresas al borde del precipicio, al no poder mantener un volumen mínimo de negocio, especialmente relacionado con la caída de las interacciones con los consumidores, junto con las fuertes regulaciones en torno a los recursos humanos que les obligaban a mantener las nóminas, dejando a las empresas sin otra alternativa que declararse en quiebra.

Argentina, precursora de la facturación electrónica, ha sido una de las economías más afectadas por la crisis sanitaria mundial, alcanzando el 11,8% en la tasa de desempleo para el ejercicio 2020, según informan los medios citando a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A pesar de los datos disponibles que describen un panorama difícil para las economías de LATAM, la región se proyecta como una de las más avanzadas en términos de facturación electrónica, por delante de las economías de Europa o incluso de Norteamérica, lo que describe una actitud más abierta hacia las tecnologías de la información en el ámbito financiero (FINTECH).

De hecho, las FINTECHs han surgido en el mercado atendiendo a diversas necesidades emergentes, creando aplicaciones de entrega de alimentos, portales de comercio de consumo (B2C) y, en muchos casos, mejorando la experiencia del cliente como parte de su propuesta de valor empresarial.

¿Qué es la facturación electrónica?

La facturación electrónica es el conjunto de recursos normativos y tecnológicos que las empresas, y los negocios, utilizan para optimizar el intercambio de bienes y servicios, a través de transacciones de datos entre empresas (B2B) o entre la empresa y el consumidor (B2C), con el fin de cumplir con el marco legal establecido por los organismos reguladores que cada economía tiene en materia fiscal.

En cierto modo, la facturación electrónica ofrece beneficios en términos de costes, sobre todo reduciendo el consumo de recursos que favorece al medio ambiente, así como a las finanzas de la empresa.

Otro beneficio inmediato consiste en la reducción del tiempo de procesamiento de cada transacción, lo que en términos de dinero representa menores costes, todo ello mientras se reducen los errores introducidos por las personas en tareas como las transcripciones, la recepción y el archivo de documentos, hasta el procesamiento del pago a proveedores.

Al contrario de lo que podría inferirse como una oportunidad para sustituir al personal contable por recursos tecnológicos, la facturación electrónica permite reasignar a las personas a tareas de análisis y perfiles financieros con mayor productividad, al incorporar herramientas adicionales de business intelligence (BI) y similares.

Por último, es importante mencionar que la facturación electrónica incrementa los niveles de seguridad y la confianza emergente en el uso de estas soluciones, creando un ecosistema de empresas que al adoptar este tipo de tecnología se posicionan como capaces de reducir costos en beneficio de sus clientes, incrementando en el proceso los niveles de satisfacción de los mismos.

Importancia de la facturación electrónica en la cadena de valor (PROVEEDORES = ALIADOS)

El enfoque empresarial sistémico del presente y del futuro implica una relación muy estrecha con los clientes y los proveedores, estos últimos no menos importantes a la hora de generar valor y generar estrategias para la prestación de servicios y productos finales.

Cuidar a los proveedores es tan importante como la atención que prestamos a los clientes, que tanto nos importa.

En el entorno B2B existen tareas relevantes como los procesos de facturación que los proveedores realizan para la empresa con el fin de cobrar por los servicios y bienes prestados. Una relación sana en el ciclo que va desde la emisión de la factura hasta la realización del pago en los tiempos acordados genera una sinergia que en tiempos difíciles puede ser un ingrediente adicional para salir adelante.

Una gran ventaja de la facturación electrónica es que una vez que el proveedor emite la factura electrónica, para ser enviada a la empresa compradora, normalmente por correo electrónico, dicha factura puede ser validada por medios digitales para certificar que se trata de un documento auténtico y que ha sido emitido de acuerdo a las normas y estructuras gubernamentales para que posteriormente las áreas contables y financieras puedan acreditar la deducción del pago de impuestos. El problema se torna complejo cuando el volumen de facturación de todos los proveedores en su conjunto es grande, aumentando el nivel de caos (entropía) dado el intercambio de correos electrónicos debido a las validaciones manuales de cada uno de los archivos que realizan las áreas contables de la empresa.

Un progreso constante pero desigual

Las economías más grandes de la región han sido, con diferencia, las que mejor han adoptado la facturación electrónica como parte de la tecnología comercial generalizada, siendo Brasil y México los mercados en los que estas soluciones se han comportado mejor. Una importante excepción en este primer grupo es Chile, que a pesar de tener un tamaño de mercado moderado en comparación, ofrece una de las plataformas tecnológicas más avanzadas y abiertas de la región.

En el segundo grupo se encuentran países como Argentina, Bolivia, Colombia y Perú, junto con sus homólogos de Honduras, Costa Rica, Panamá y Paraguay. Estos países, de amplia gama en cuanto a tamaños de mercado o penetración tecnológica, tienen en común modelos regulatorios aplicados de manera disciplinada en varios niveles de presencia estatal, por lo que han logrado mantener el crecimiento de la facturación electrónica.

En el grupo de los rezagados se encuentran países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, donde diferentes factores atribuidos a un inicio tardío en los niveles de regulación, o desafíos relacionados con la infraestructura tecnológica, así como una relación desfavorable entre los actores del mercado formal e informal, se reflejan en la baja adopción de estas tecnologías

Crisis y oportunidad

Muchas de las grandes movilizaciones de la humanidad se han producido en tiempos de crisis, ya sea en las artes, la salud, la cultura y, por supuesto, en la economía.

Desde el encierro en sus casas, muchas personas han ido dedicando su tiempo, esfuerzo y conocimientos al desarrollo de productos, algunos han conseguido ofrecer servicios a través de plataformas de trabajo online, otros han llevado sus conocimientos culinarios a los innovadores modelos de negocio de la "cocina oscura".

La volatilidad de la economía y las consiguientes consecuencias en el mercado laboral muestran un alto grado de correlación entre la capacidad de adoptar estrategias de transformación digital para sobrevivir a la crisis.

Algunas de las tecnologías necesarias son esenciales para mantener las operaciones y optimizar los procesos convencionales, como la facturación electrónica.

Creemos que se plantea una oportunidad de generar valor en esta época de retos, y sólo es necesario conectar con los socios adecuados para implementar las tecnologías más gratificantes para cada industria y segmento de mercado.

Solicite una demostración

    Consentimiento a la Política de Privacidad Al marcar esta casilla usted consiente en Declaración de privacidad de ProcessMaker.



    Actualización de la privacidad
    Utilizamos cookies para que las interacciones con nuestro sitio web y servicios sean fáciles y significativas. Las cookies nos ayudan a entender mejor cómo se utiliza nuestro sitio web y adaptar la publicidad en consecuencia.

    Acepta